Azua, República Dominicana – Ángel Leónidas Miranda, destacado preparador de béisbol en la demarcación azuana, perdió la vida este martes luego de sufrir un problema médico que los reportes iniciales relacionan con un ataque cardíaco. El instructor deportivo, popularmente llamado “El Líder”, contaba con 61 años de edad.
A lo largo de más de tres décadas, Miranda enfocó su labor en guiar a niños, muchachos y adolescentes apasionados por el rey de los deportes. Al momento de su deceso, continuaba activo en la Liga Salvador Canó, desde donde guiaba a las promesas emergentes del béisbol.
Contradicciones sobre el suceso
Los reportes iniciales ofrecieron datos contradictorios respecto a dónde se produjo el episodio médico. Una hipótesis apunta a que el incidente se desencadenó en la carretera que une a Azua con Baní.
No obstante, otra versión posterior sostiene que el preparador físico se encontraba dentro del establecimiento comercial La Sirena, situado en la localidad de Baní, provincia Peravia, cuando sufrió la afección.
De igual modo, trascendió un tercer relato que menciona su traslado hacia un hospital localizado fuera de los límites provinciales de Azua. Las autoridades todavía no han emitido un reporte oficial que esclarezca con precisión la cronología de los acontecimientos.
Tanto allegados como directivos del ámbito deportivo locales señalaron que el deceso obedeció a un infarto al miocardio.
Un legado de más de treinta años
Conocido en el sector deportivo azuano por descubrir y pulir nuevas promesas, Miranda centró sus esfuerzos en instruir las bases técnicas de esta disciplina desde la infancia.
Durante su dilatada carrera de más de 30 años, impulsó el crecimiento de múltiples atletas, afianzando su rol dentro de las academias de la región.
En el seno de la Liga Salvador Canó entrenaba a una gran cantidad de menores, inculcando tanto las técnicas del juego como principios fundamentales como la constancia, la educación y la disciplina deportiva.
Los miembros de la institución ponderaron su profunda entrega hacia los atletas infantiles y el tiempo invertido en su instrucción, catalogándolo como uno de los instructores más insignes de la disciplina en la zona.
El afectuoso sobrenombre de “El Líder” lo acompañó durante toda su vida, siendo reconocido con este mote por atletas, colegas y actores del entorno beisbolero en Azua.
Tras confirmarse su partida, distintos medios de comunicación y personalidades del deporte subrayaron su dilatada carrera como mentor y su impacto en múltiples generaciones de deportistas locales. Todavía no se han anunciado datos oficiales sobre los actos fúnebres ni pormenores definitivos acerca de su emergencia médica, quedando su memoria vinculada a su prolongada labor en favor del béisbol de Azua.
